Nadie cuenta ovejitas a estas horas de la noche. Bueno, puede que algún despistado, alguien con el tumbo perdido, tal vez un transeúnte nocturno o deambulante etílico. Sí. Algún caso sin remedio, una rara excepción en extinción. Por el contrario, la otra gran mayoría, la de navegantes y protectores de la noche, aventureros en busca de arcas perdidas, doncellas y otras sorpresas… están esperando ahí mismo, delante de tus narices, en la autopista de al lado y a pocos kilobytes por segundo de distancia.
    Solamente tienes que pisar el acelerador, pulsar un par de veces las orejas del ratón y…

    Antes de empezar tengo que decir que todo esto que voy a contar ahora se me ocurrió realmente hará unas 10 horas mientras trataba de dormir, así que la visión que yo tengo de este artículo estará enturbiada por mi visión del artículo de anoche a las 4 am.

    Me he dado cuenta de que no quiero ser feliz, o más bien, que no busco la felicidad. Todos los días veo a gente, sea por internet o sea andando por la calle, que anda preocupada en encontrar esa felicidad o preocupadas en no perderla. Por supuesto yo tengo momentos felices, y tambien momentos tristes, pero no son momentos que busque o trate de evitar. Me gusta mi vida tal y como es, con sus buenos y sus malos momentos. Me gusta pasar de un estado a otro, sentir y emocionarme, ya sea negativa o positivamente.
    No es algo que me suceda a menudo.
    Generalmente estoy algo así como emotionless. Pensando, meditando, cabilando y asociando ideas. A veces incluso logro no pensar en nada en absoluto y dejar a mi mente relajarse en el vacío. Particularmente útil cuando se quiere aclarar las ideas. Muchas veces veo el mundo como una enorme partida de Go, con cada acción que hacemos obtenemos una respuesta del oponente y me imagino a los dioses poniendo las piedras de Go y jugando con nuestro destino mientras yo sonrío con la escena.

    Me estoy yendo por las ramas asi que retomando el tema… Por ello no creo en la existencia de un cielo o un infierno, no es un cielo un mundo en el que todos son felices, ni es un infierno un mundo en el que todos sufren. La felicidad es felicidad porque has sido triste, así como la tristeza es tristeza porque una vez fuiste feliz.

    Con todo esto dicho invito a mis lectores a reflexionar si de verdad quieren buscar la felicidad. Todo llega, así que por el momento, Carpe Diem, y si estás triste disfruta de tu melancolía, si estás feliz… sobra que lo diga ;D

Saludos

PS: El comienzo en cursiva, que a algunos les resultará familiar, es un homenaje a <Byte Connection>,  una de mis secciones favoritas de la Micromania de la segunda época, aquella de tamaño periódico. Tuve que deshacerme de todas las revistas (mi madre me obligó :() pero me quede con ciertos artículos.


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