3.24, mañana clase temprano…
No quiero irme a dormir, no tengo sueño, ni ganas de quedarme tumbado a esperar el trueno del despertador cuando llego a lo mejor del sueño. Es pereza de tener que no hacer nada. No tengo nada sobre lo que pensar. Una práctica por hacer aún, pero no es el momento ni el lugar para algo así.
Hay ganas de dar un paseo nocturno por la ciudad. Escuchando los sonidos nocturnos que nos ofrece al tiempo que suena Kidney Thieves en el mp3. El viento a estas horas esta afilado como la mano del Jack de nuestros sueños, mejor tomar precauciones antes de salir. Sin más vehiculos en la ciudad que los que se oyen de fondo pero nunca se ven, como si formasen parte de la banda sonora de la ciudad. El helicoptero de algún hospital cercano surcando oscuro el cielo y jodiendote la canción. Pero no importa, porque todo forma parte del mismo todo.
Al cabo de un rato seguramente llegue a un lugar en el que poder tumbarme y ver las pocas estrellas que se pueden ver a traves de la contaminación lumínica. Las nubes formando jirones, mezclandose y desapareciendo en el fondo.
BEEP, BEEP, BEEP,…
Imposible no despertarse bruscamente y con el pulso acelerado ante semejante escandalo, ya es hora de levantarse y de ponerse en marcha, que las clases no se reciben solas…
¿O sí?

