Luna. Gloriosa luna. Amarilla y enfermiza luna. Ya marchaba a olvidar mi consciencia y disfrutar del estado onírico cuando te he visto. Alta. Firme. Con la figura fílmica donde un niño reposa su cabeza en tu respaldo.
La noche. Los cielos despejados. Sin más estrellas que las más brillantes. El aroma de una ciudad empapada. Todos los requisitos para dar el paseo perfecto por una ciudad que se vacía en las noches más tardías. Y yo encerrado en una jaula que me apremia al descanso para levantarme cuando todo esto ya ha acabado.
Luna. Pecosa y rubia luna. No te escondas tras capciosas nubes. Mantente alta. Visible e inalcanzable a ojos de los mortales. Donde te he observando durante tantos años por las ventanas de mil lugares.
Luna. Alcanza el nuevo día, yo atraparé la nueva noche. Para volver a vernos. Mañana.


Por fin te has puesto las pilas con el blog :)
Por aquí no hay quién vea la luna, lleva nublado desde que volví de las vacaciones (hace tres días).
Comment by Otra Taza De Café — April 10, 2007 @ 9:19 am
La luna…le arrancan cada noche un trozo de su ser…y nunca se queja xDD Y encima ella nos deleita…
No ha estado mal el post.
Un petò a tots!
Comment by Peto (cris) — April 10, 2007 @ 3:58 pm
Bonito post, me ha gustado. Y sobretodo porque se habla de la Luna, mi única amante. Amante capaz de alterar mi estado de ánimo con su sóla presencia.
Ya ne! :D
Comment by Argos — April 11, 2007 @ 11:09 pm