No todo mi ser es hipocresía, arrogancia y obsesión por la lógica. Hay un límite para toda personalidad y en la mía este límite lo marca mi timidez. Claro que si se trata de algo concreto, si hay impuesto un objetivo, sé mejor que nadie ir directo al grano. Pero conocer gente.. mantener charlas distendidas, conversaciones que no sean una discusión o un interrogatorio, hablar por hablar, me son un imposible. Por no mencionar que no sé dar rodeos cuando se requiere tratar un tema delicado, soy como un elefante asustado en una delicada cristaleria con todos los vasos puestos en equilibrio.

    Creo que mi timidez es la causa de que no desarrollara esa cualidad durante mi adolescencia, o quizás nunca tuve ninguna oportunidad, no sé. El caso es que sin un plan definido, o por lo menos sketcheado, no sé como acercarme a otra persona sin caer en tópicos, evitando esos silencios que muy probablemente se formarían a mi alrededor.

    Desde hace un tiempo me dedico a saludar a toda chica bonita que se me cruza en mi camino, siempre y cuando no este ocupada en otros asuntos y pueda oirme. Lo que digo no es más que un Hola mientras sonrio y sigo con mis cosas, pero no ha servido verdaderamente para nada. Alguna vez, escasa, me han devuelto el saludo; a veces con una sonrisa, a veces con una mueca de pánico en su rostro, pero muy pocas veces. La mayoria de las veces se quedan como pensativas, quizás tratando de recordar en que fiesta me han visto y cómo de borrachas estaban (sin saber que yo no voy de fiesta, me aburre).

    Despido el post con un Blues, porque la noche así me lo pide, Tommy Emmanuel damas y caballeros: