Ahora que estoy en un pequeño receso de la rutina que conviene para las semanas previas a septiembre me ha dado por volver al tren de los Mitos. El circulo de Lovecraft y toda la mitología que surgió a partir de los relatos que narraban todos ellos. Tambien aprovecho este descanso para jugar a juegos de horror (más que terror) tales como el Penumbra, el Undying e incluso el Clock Tower de Snes.
Pero no estoy aquí para hablar de eso.
Leyendo por ahí recordé las dos distintas versiones que se tienen de los Mitos: la visión de Derleth, en la que sucede la clásica lucha del bien contra el mal; y la del propio Lovecraft, mucho más cruenta y desoladora, en la que solo hay Caos y supervivencia. Quizás sea por mi condición de nihilista, de pensar que nuestra existencia no se debe más que a una bendita casualidad que hemos de aprovechar como podamos, pero la visión de Lovecraft de que podamos ser meras hormigas se me antoja mucho más realista y franca, incitandome a vivir el momento y no cabilar demasiado inutilmente en el pasado o el futuro. Lo justo para mejorar nuestra existencia.
Es curioso que me evoque esa sensación porque la mayoría de sus personajes acabaron o locos o muertos de maneras violentas y/u horripilantes, narrando para nuestro deleite el motivo que les ha llevado a ese estado. Es tal que ahora mismo estoy convencido de que esas son las mejores maneras en las que puede uno terminar sus días como ser humano. Nunca me fue eso de morir de viejo, como a tantos otros adolescentes.
Esto le da una nueva perspectiva a mi forma de ver el Carpe Diem :)

