La cuestión es que, sin todo este caos, sin todas estas bobadas, si el mundo no fuese una, en el fondo, una mierda entonces la vida sería tremendamente aburrida, como un cuadro monocolor o una habitación vacía a la que le traemos el caos para adornarla y darle, exacto, vida.

Cuando me pongo a mirar a mi alrededor, esté donde esté, asomado a la ventana de mi casa con la ciudad a mis pies o sentado en el asiento trasero de la guagua que me lleva a mis obligaciones matutinas, me pongo a pensar en lo absurdo que es todo, en lo pointless que resultan las vidas de la gente más allá de su propia autosatisfacción. La búsqueda de matar el tiempo hasta que el tiempo te acaba matando. Que es entonces cuando habrás producido suficientes "daños" a tu alrededor como para ser recordado en cierto modo por el resto del mundo. Ya sea destruyendo el medio ambiente, salvandolo o cambiando las vidas de la gente tal y como nos mostró la película El efecto mariposa.

Pero todo eso se acabará cuando nuestro querido sol explote. Crucemos los dedos.

Finalmente, solo puedo desear que todos nosotros, nihilistas, ateos y agnósticos, estemos equivocados, formemos parte de un plan divino y vayamos directos al infierno.

Oh sí, seguid el camino del hedonista y aprovechad el momento, que no os tenten con ir al cielo y regocijaros en alcanzar la cumbre de vuestra propia autosatisfacción.

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